Nelsi Rosio Soto Rodríguez
UNA
ESCUELA EN CONCORDANCIA CON EL SIGLO XXI
La escuela, en los últimos años, viene abordando con un mayor
ímpetu la renovación de los contenidos curriculares, los métodos de enseñanza y
el aprendizaje sobre la importancia y usos de las denominadas tecnologías de la
información y la comunicación, con la intención de actualizarse para mantenerse
en consonancia con los acelerados cambios que han generado la sociedad de la
información y el conocimiento.
En la actualidad
afirma Barbero (1999) habitamos un ―ecosistema comunicativo que desafía a la
escuela (p.10) lo que pide hoy el ciudadano a la escuela, es que lo capacite en
la multiplicidad de saberes que recibe de los medios. Esto significa apuntarle
a formar ciudadanos capaces de leer críticamente los diferentes lenguajes de
los medios, y constituirse en sujetos reflexivos y autónomos capaces de
desafiar los discursos que circulan cotidianamente en la sociedad. Como lo
afirma Valverde, Garrido, y Fernández. (2010)
“Los procesos actuales de integración de las TIC en las aulas hacen aún más
complejo este campo al introducirse nuevos ámbitos de conocimientos que el
profesor debe dominar para desarrollar buenas prácticas educativas con
tecnologías”. (p.207).
En este sentido también adoptamos las posturas de Masterman
(1993) cuando afirma que ―analizar las tecnologías de la información en el aula
supone enseñar a los estudiantes su funcionamiento, desde el punto de vista técnico y económico; facilitar el
descubrimiento de los códigos del lenguaje que utilizan; ofrecer pautas y
recursos para el análisis crítico de los documentos que producen. En otras
palabras, abordarlos como objeto de estudio significa realizar una aproximación
desde diversas perspectivas: técnica, expresiva, social, ideológica, económica,
ética y cultural (p.19).
La sociedad cuenta hoy con dispositivos de almacenamiento,
clasificación, difusión y circulación mucho más versátiles, disponibles e individualizados
que la escuela. Por lo que se requieren estrategias de aula que vinculen en un
escenario crítico y reflexivo a la comunicación y a la educación, que utilice
las TIC y las apropie, pero que también indague y diserte sobre los mismos,
para así favorecer a la formación de lectores críticos en su contexto.
En este sentido retomamos a
Kaplún (1998) cuando manifestó ―el carácter pasivo que ha venido
ocupando y que ocupa la comunicación en muchas de las estrategias de innovación
educativa que se impulsan a partir de los medios y las tecnologías de la
información: ―el diálogo entre la Educación y la Comunicación está lejos de
haber sido hasta ahora fluido y fructífero. Lo más frecuente ha sido que la
primera entendiera a la segunda en términos subsidiarios y meramente
instrumentales, concibiéndola tan sólo como vehículo multiplicador y
distribuidor de los contenidos que ella predetermina‖ (p.53)
La integración de
las TIC permite realizar proyectos transversales, debido a su carácter de
mediador o medio entre las diferentes disciplinas del conocimiento, para esto
es importante entender la directriz que debe adoptar la comunicación y como se
debe utilizar en función de los procesos pedagógicos y de reconocimiento
estratégico del currículo. Todo planteamiento de inclusión de los medios de
comunicación y los audiovisuales en la escuela ha de partir de una premisa
previa: ¿qué escuela queremos? Si los medios están cambiando nuestra óptica de
ser y de estar en el mundo y si la educación, que reproducía modelos estables,
ha quedado desfasada, no hay duda de que nuestras propuestas didácticas han de
responder a las nuevas exigencias de la sociedad, utilizando los mismos
recursos y medios que los avances ponen en nuestras manos.
En nuestros
contextos podemos decir que la escuela sabe que los estudiantes llegan al aula
con un caudal de información que reciben de otras fuentes, entre ellas, los
medios de comunicación. La escuela debe
ser el centro de confluencia en el que se puedan debatir y poner en palabras
todas las informaciones que reciben diariamente, muchas de ellas contradictorias,
otras incomprensibles. Por lo que se necesitan estrategias pedagógicas que
utilicen estas bondades y las potencialicen en el desarrollo de habilidades y
competencias, desde una perspectiva crítica.
Como herramienta didáctica en el aula las TIC logran que la
combinación de textos, gráficos, sonido, fotografías, animaciones y videos,
permitan transmitir el conocimiento de manera mucho más natural, vívida y
dinámica, lo cual resulta crucial para el aprendizaje. Este tipo de recursos
puede incitar a la transformación de los estudiantes, de receptores pasivos de
información a participantes más activos de su proceso de aprendizaje. A través
estos no sólo se fortalecen las destrezas informáticas sino que además se
aporta en el fortalecimiento de las habilidades comunicativas, pues se integran
los saberes adquiridos a contextos reales, en los que se fortalecen las
capacidades de cada estudiante.
Por
tal motivo ya finalizar podemos afirmar que en concordancia con los acelerados
cambios de nuestro siglo Las TIC,
deben ser parte integral de la educación moderna, permitiendo con su uso
efectivo llevar a cabo la misión de divulgación e investigación en las
instituciones educativas. “El computador debe sobrepasar sus funciones
tradicionales, como simple herramienta de procesamiento de texto y computación
individual, para convertirse en herramienta de uso comunitario que facilite el
desarrollo y la coordinación de tareas cooperativas con base en la información.
Las actividades escolares colaborativas, desde cualquiera de las áreas
temáticas del currículo, son el eje de innovación en aspectos socioculturales
propios del entorno pedagógico.
Referencias
Bibliográficas
Valverde
Berrocoso, J., Garrido Arroyo, Ma C. y Fernández Sánchez, R...: (2010).
“Enseñar y aprender con tecnologías: un modelo teórico para las buenas
prácticas educativas con TIC”. En De Pablos Pons, J. (Coord.) Buenas prácticas
de enseñanza con TIC [monográfico en línea]. Revista Electrónica Teoría de la
Educación: Educación y Cultura en la Sociedad de la Información. Vol. 11, no 1.
Universidad de Salamanca, pp. 203-229. http://revistatesi.usal.es/~revistas_trabajo/index.php/revistatesi/article/view/5840/5866
ISSN: 1138-973e
Barbero,
J. (1999) .Comunicación e imaginarios de la integración. México: Inter-medios.
Masterman,
L. (1993). La enseñanza de los medios de comunicación. Madrid: Ediciones
de La Torre, Madrid.
Kaplun,
M. (1998). Medios y escuela. Paidos. Barcelona.
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